Lamentable espectáculo el del máximo Tribunal español. Su nuevo presidente, Pérez de los Cobos, no solo ha o es militante del Partido Popular, lo que de por sí para tan alto cargo institucional debería estar prohibido por ley tener una afiliación política determinada, sino que deliberadamente ocultó su militancia en el Senado cuando fue propuesto para el cargo en un acto que le descalifica para ejercerlo. Pero es que además es un habitual colaborador de la fundación FAES y autor de una conferencia en Yecla, hace unos años, donde vertió duras críticas hacia el nacionalismo catalán y Cataluña, agravando la duda sobre la supuesta imparcialidad que debe tener un presidente de un Tribunal que entre otras deliberaciones debe decidir sobre el derecho a la autodeterminación de los catalanes.
Estos antecedentes ponen en entredicho su imparcialidad y un juez al que la sombra de la duda le persigue noche y día no es la persona más adecuada para un cargo tan vital en una democracia.
Existen antecedentes que podían utilizarse como referencia. El magistrado Pérez Tremps fue retirado del mismo Tribunal Constitucional hace años porque había colaborado en la elaboración de un informe sobre el Estatuto catalán , y sus compañeros vieron en él sospecha de parcialidad a la hora de analizarlo. ¿Qué pueden decir en el caso presente?. Ya lo han dicho. Que se puede ser Presidente del Tribunal Constitucional aunque se haya militado en un partido político. Que su imparcialidad no tiene que verse afectada por su ideología política. Que un juez puede tener sus filias y fobias políticas como cualquier ciudadano ...
Este cambio de actitud de los magistrados es grave, porque lo que para Tremps servía no tiene validez para Cobos. Es decir, la justicias española, en frase del ex líder andalucista Pedro Pacheco, es un cachondeo ...
Y así vamos ... con estas cosas sin importancia